Lago Panguipulli: hermoso, profundo y con un sistema de desagüe que desafía la lógica

Publicado por Andres Irarrazaval en

Si alguna vez miraste un mapa del sur de Chile con atención, probablemente te detuviste en la zona de los Siete Lagos y te preguntaste cómo funciona todo ese enredo de agua. Lagos que alimentan a otros lagos, ríos que entran por un lado y salen por otro, cuencas que cruzan la cordillera y llegan hasta Argentina. Y en el centro de todo ese sistema, hay un lago que tiene algo verdaderamente raro: el Lago Panguipulli recibe agua por el este y la expulsa por el mismo lado.

Sí. Leíste bien.


"Tierra de pumas" a 130 metros sobre el mar

Su nombre viene del mapudungún pangui (puma) y pülli (cerro o tierra): la tierra de los pumas. Y el nombre le calza bien — imponente, territorial, difícil de ignorar.

El Lago Panguipulli tiene 116 km² de superficie y una profundidad máxima de 268 metros. Sus aguas son de un turquesa casi irreal, transparentes a pesar de esa profundidad, porque no han sido tocadas por la contaminación urbana ni industrial. Está rodeado de bosque valdiviano, cerros precordilleranos y un silencio que en temporada baja parece casi imposible de encontrar en Chile.

Es parte del circuito turístico de los Siete Lagos y uno de los integrantes de la cuenca hidrográfica del río Valdivia — una cuenca que no respeta fronteras: va desde la bahía de Corral hasta San Martín de los Andes, en Argentina. Transcordillerana y binacional, como pocas en el continente.


El sistema de desagüe que parece no tener sentido

Aquí viene la parte rara.

La mayoría de los lagos tienen una lógica sencilla: los ríos entran por un lado, el lago acumula agua, y por el otro extremo sale un río que la lleva al mar. Simple.

El Lago Panguipulli no funciona exactamente así.

Por el extremo sureste llega el río Llanquihue, que trae las aguas de los lagos Neltume y Pirehueico (y detrás de ellos, las del lago Lácar en Argentina). Todo ese sistema entra al lago por el oriente.

Y en la misma zona — prácticamente en la misma orilla donde llega el río Llanquihue — está la salida del lago: el río Enco, que desagua hacia el suroeste y lleva las aguas del Panguipulli hasta el Lago Riñihue.

Agua entrando y saliendo casi por el mismo punto. Como si el lago fuera una gran estación de paso más que un depósito.

Desde el Riñihue, el agua continúa su viaje a través del río San Pedro — conocido en mapudungún como Wazalafquén, considerado sagrado por el pueblo mapuche — que eventualmente se convierte en el río Calle-Calle y llega al océano Pacífico en Valdivia.


Una cuenca que conecta nueve lagos y dos países

Para entender el Panguipulli hay que entender el sistema completo. La cadena de lagos que alimenta esta cuenca es una de las más complejas de Sudamérica:

En Argentina: Lácar y Nonthue. En Chile: Pirehueico, Neltume, Calafquén, Pullinque, Panguipulli y Riñihue.

Nueve lagos conectados por ríos que funcionan como vasos comunicantes, regulando caudales, acumulando lluvia y nieve derretida, y enviando todo ese volumen hacia el mar a través del Calle-Calle y el río Valdivia.

El río San Pedro, que nace en el Riñihue, tiene un caudal medio de 365 metros cúbicos por segundo — uno de los más poderosos del sur de Chile. Toda esa agua viene, en parte, del Panguipulli y de los lagos que lo alimentan.


El terremoto que casi destruyó todo

En mayo de 1960, el terremoto más grande registrado en la historia de la humanidad — 9,5 grados Richter, con epicentro cerca de Valdivia — sacudió esta cuenca entera.

Los derrumbes cerraron el desagüe natural del Lago Riñihue, aguas abajo del Panguipulli. El nivel del lago subía día a día. Si el tapón natural cedía de golpe, la ola resultante habría destruido Valdivia y todos los pueblos a orillas del río.

Durante semanas, cientos de personas trabajaron manualmente para abrir canales controlados y bajar el nivel del lago poco a poco. Lo lograron. Esa operación hoy es considerada uno de los mayores esfuerzos de ingeniería colectiva en la historia de Chile.

El Panguipulli, aguas arriba de todo ese drama, fue testigo silencioso de una de las historias más extraordinarias del sur.


Qué ver y hacer en Panguipulli

La ciudad de Panguipulli está en el extremo noroeste del lago, con su plaza de armas, sus rosas y su arquitectura de madera que huele a lluvia todo el año. Al otro extremo, el poblado de Choshuenco tiene algunas de las mejores playas de arena fina de la zona.

Para quienes buscan algo más activo, el lago es ideal para kayak, windsurf y navegación. Las aguas son frías pero claras, y en verano alcanzan temperaturas tolerables en superficie.

Los bosques que rodean el lago conectan con el Parque Nacional Villarrica y con los senderos hacia el volcán Choshuenco — un cono nevado que se asoma en el horizonte como si estuviera vigilando el lago desde las alturas.


Un lago para tener en el mapa

El Panguipulli no es el lago más famoso del sur de Chile. El Villarrica, el Llanquihue, el Todos los Santos tienen más prensa. Pero el Panguipulli tiene algo que esos lagos no tienen: ese sistema de desagüe extraño, esa sensación de estar en un nodo hidrográfico donde el agua de Argentina llega, pasa, y sigue hacia el mar.

Es un lago que te hace pensar en la Patagonia como un sistema vivo, donde todo está conectado con todo, y donde un mapa — de verdad, un buen mapa — te ayuda a entender lo que los ojos solos no pueden ver.


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